En un momento muy frágil de mi vida, padeciendo insomnio ya desde una muy temprana edad, con desconfianza acerca de mis propias posibilidades a futuro y tratando de retener una relación abstracta, recibí el impacto certero de un eslogan que hizo saltar por los aires la inconsistente estructura que aún me sostenía. Leí “El miedo mata” y me lo creí, y así me llené de miedo mientras nada, ni siquiera yo, parecía funcionar en mi vida.

Pensar me dolía. Creencias contra-productivas cortocircuitaban entre sí mientras el caos reinaba en mi mente. La dificultad para manejarme me llevó poco a poco a reducir mis actividades, redujo mis ingresos y también mis relaciones sin poder hacer más por mí que sobrevivir día a día. Eso sí, tenía un libro “Amar lo que es” que no entendí  aún durante mucho, mucho tiempo, pero cuya práctica no he soltado desde entonces.

El Trabajo de Byron Katie era la única disciplina que no me pedía creer en nada, que no añadía nada al peso que ya llevaba en mi cabeza, ni un maestro fuera de mí, ni fe, ni confianza. Avanzaba con mis respuestas y me seguía a mí a mi propio ritmo mientras me sostenía. Parecía ideal para una persona con prisa.

Pregunta a pregunta y desde entonces, no he dejado de recoger una a una las piezas del estropicio y de colocarlas con cariño en su lugar. Las emociones que pretendía evitar ahora son mis primeras aliadas. El miedo que le tenía a mis pensamientos dejó paso a la curiosidad y luego a la reverencia. Revelándose ante mí como camino que me trae de vuelta a una vida mejor que la que había dejado atrás. ¡Esta es una vida que surge adentro! y cuestionar mis pensamientos se ha convertido en el trabajo de mi vida.

Si estás sufriendo, si sientes que ya no puedes sostener por más tiempo una historia o quieres darte la oportunidad de crecer ante la dificultad... Tienes 4 preguntas que pueden cambiar tu vida. Solo necesitas un lápiz, un papel y una mente abierta para experimentarlo.

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