(1)

JUZGA

A TU PRÓJIMO

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Siempre se nos ha dicho que no se debe juzgar y sin embargo no podemos parar de hacerlo. Este trabajo nos da permiso ¡por fin! de soltar nuestros juicios sobre el papel.

 

Sin censura, sin racionalizarlos, sin ponerte a ti cómo excusa. Sé primario y regresa mentalmente a aquel momento en el que alguien te ofendió, o te decepcionó, o te alteró en algún modo y rellena una Hoja de Juzga a tu Prójimo. Cualquier emoción incomoda es un buen sitio donde empezar.

 

Con la práctica podrás darle la bienvenida a cada uno de tus pensamientos como amigos que han venido a iluminar una parte de ti que permanecía sombría.

(2)

cuestiona

¿Es verdad?

¿Puedes saber que es verdad

con absoluta certeza?

¿Cómo reaccionas, que sucede,

cuando crees ese pensamiento?

¿Quién serías sin el pensamiento?

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​Aplica las 4 preguntas a cada uno de los pensamientos en tu Hoja de Juzga a Tu Prójimo.

 

No hay una respuesta correcta, no es nada que hayas aprendido, ni siquiera espiritual. Ahonda con cada pregunta y espera a que  tu respuesta se muestre. Son tus respuestas las que te darán la libertad que estás buscando.

Quizás encuentres que aquello que siempre habías creído no es exactamente como creíste que fue. Quizás conozcas por primera vez a la persona sobre la que has escrito. Quizás des con esa pieza que faltaba para completarte. ¡Quién sabe qué regalos puedes encontrar al responder estas preguntas!

Puedes apoyar tu investigación en una Hoja de Una creencia a la Vez.

(3)

dale la

vuelta

Hay tres inversiones básicas:

la inversión hacia ti mismo,

hacia el otro y al opuesto.

Después de indagar en un pensamiento con las 4 preguntas, llega el turno de la inversión. La inversión es una forma de experimentar el opuesto de lo que estás creyendo a través de tus propios ejemplos.

 

Por ejemplo, el pensamiento original “Él no me escucha” se invierte cómo:

“Yo no me escucho (a mi)”

“Yo no le escucho (a él)”

“Él si me escucha”

Ahora, encuentra 3 ejemplos genuinos de cómo cada inversión es verdadera para ti. Parte del momento sobre el que has escrito.

Cada ejemplo te devuelve más sabio, y de forma práctica y personal, a una perspectiva más amplia y amable de la vida.

Recuerda, El Trabajo de Byron Katie es meditación.

Apoya tus indagaciones sobre el papel.

(extra)

ocúpate de tus propios asuntos

Hay tres tipos de asuntos en el universo: mis asuntos, los tuyos y los de Dios. Dios es la realidad que escapa a mi control, a tu control o al control de cualquier otra persona. Si mentalmente estoy inmiscuida en tus asuntos o en los de Dios, la consecuencia directa es la separación. Buena parte de nuestro estrés se origina al vivir mentalmente fuera de nuestros propios asuntos.

 

Cuando sientas soledad, tensión o incomodidad, párate y observa ¿en qué asuntos estas ocupado en este momento? Darte cuenta que estas en los asuntos de otro puede traerte de vuelta a tu maravilloso ser. Y si comprendes los tres tipos de asuntos lo suficiente para ocuparte de los tuyos propios, esto puede liberar tu vida de una manera que ni siquiera te imaginas.

© 2020 Carmen Fisas. Todos los derechos reservados.

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